miércoles, 26 de junio de 2019

Saxofón: el eterno problema del Sol #

   Vaya por delante que el caso de tu saxofón no es el único. Da igual que lleves décadas tocando con el mismo instrumento o que lo hayas comprado hace una semana. Da igual que hayas comprado el saxo más caro chapado en oro o el más barato de importación asiática. Es muy probable que de repente te des cuenta de que el Sol # se niega a despegar su pegajosa zapatilla de la chimenea. Pero no entremos en pánico. Esto es algo que se puede corregir fácilmente.

   En primer lugar nos ayudará bastante comprender la mecánica de como funciona la llave del Sol # y como interactúa con otras llaves del saxofón. La mayoría de las llaves del instrumento están abiertas, es decir, hay que presionarlas para que cierren. No ocurre esto con todas. Hay algunas llaves que, para que suene la nota deseada, hay que presionarlas para que se abran.

   Esta es la razón por la que a veces estas llaves cerradas se quedan pegadas. Mientras tocas el aire se va condensando y, en combinación con la saliva, va acumulándose un residuo pegajoso en la zapatilla. Lógicamente el problema es mayor en las zapatillas de llaves cerradas que en aquellas que se encuentran al aire.

   En este sentido la llave del Sol # tiene una particularidad que no tienen otras llaves cerradas, exceptuando la del Do # grave, y es que está compuesta por dos partes. La primera pieza es la parte táctil, la que presionamos con el dedo meñique de la mano izquierda. La segunda es la cazoleta donde va colocada la zapatilla. La primera tiene un brazo que actúa como una palanca que mantiene cerrada a la segunda hasta que la presionamos y se abre. Esto significa que la parte que actúa como palanca requiere de un muelle fuerte que actúe en una dirección, mientras que la cazoleta necesita un muelle ligeramente más débil que actúe en la dirección contraria. Cuando la zapatilla acumula demasiado residuo y se vuelve pegajosa, tenemos el problema: el muelle más débil no tiene la suficiente fuerza para abrir la cazoleta.


   ¿Las soluciones para esta circunstancia? En primer lugar hay que utilizar algunas medidas preventivas, como son limpiar el interior del saxofón con un pañuelo limpiador con contrapeso y poner papel secante en las zapatillas de las llaves de Sol # y Do # después de tocar.

   Si a pesar de estas medidas preventivas se presenta el problema, hay algunos productos en el mercado que nos pueden ser muy útiles y que podemos encontrar tanto en tiendas físicas de instrumentos musicales como en webs que venden diversos accesorios de este tipo, tales como los papeles recubiertos con talco o los líquidos limpiadores de zapatillas. Un método más casero es el uso de la gasolina para mecheros Zippo, vertiendo un poco sobre papel de fumar o sobre un bastoncillo para los oídos. 

   Estos métodos no son infalibles pero suelen dar buen resultado. En cualquier caso espero que sirva de ayuda si os encontráis con este problema y si a pesar de todo persiste, en ese caso lo apropiado es llevarlo al taller, pues podría tratarse de otro tipo de problema relacionado con los muelles o con la propia llave. 
   

miércoles, 29 de mayo de 2019

El facilitador del Mi agudo en las flautas

   El facilitador del Mi agudo en la flauta es un dispositivo que ayuda a dominar dicha nota en este instrumento. Se trata de una placa colocada en la chimenea del Sol y que la cierra parcialmente. En la actualidad, la mayoría de las flautas que poseen este dispositivo tienen una abertura de forma circular en el centro, con forma de donut o de arandela. Sin embargo en otras flautas la abertura se encuentra en uno de los lados en forma de media luna. Parece ser que este último diseño fue creado por la casa Powell hace unos 28 años, pero debió extenderse a otras marcas, ya que este último es el caso de una flauta Haynes que llegó al taller para una reparación general. Su propietaria me confirmó que esa placa en forma de media luna fue colocada hace bastantes años por su profesor de flauta. En este caso la placa se desprendió y debió de ser colocada de nuevo en su posición original.


   Al parecer existe cierta controversia entre quienes están a favor y en contra de este dispositivo. Los más puristas lo rechazan, mientras que para otras personas es una maravilla. La cuestión es que el disco partido en la nota Sol ayuda a facilitar el Mi agudo, ya que la llave del Sol permanece abierta cuando se está tocando el Mi. Por otra parte hay que decir que esta pieza no limita significativamente las otras notas del instrumento. 

   Este tipo de discos son fáciles de instalar y suelen estar fabricados en materiales como el aluminio o de plásticos como el delrin. Además, técnicamente se puede agregar o eliminar esta función en cualquier momento sin gran coste.     

martes, 30 de abril de 2019

Diferencias entre clarinetes de sistemas Boehm y Oehler

   Si nos remontamos atrás en el tiempo, los primeros clarinetes tenían un sistema simple con 2 o 3 llaves, pero a medida que los compositores se volvieron mas exigentes con los clarinetistas, los fabricantes de clarinetes tuvieron que ir agregando más llaves para satisfacer esa demanda. Surgían mas alteraciones en la ejecución con digitaciones que requerían innovaciones en la mecánica para poder llevarse a cabo. A mediados del siglo XIX ya estaban muy extendidos los clarinetes de 13 llaves como el que aparece en la imagen.


   Durante esta evolución surgieron varios sistemas según su mecanismo, pero hay dos que son los más extendidos: el sistema Oehler y el sistema Boehm. El primero, también conocido como alemán, es muy utilizado en Alemania, Austria y algunos países de Europa del Este, el segundo (llamado también sistema francés) es más usado prácticamente en el resto del mundo; aunque podemos decir que ambos se pueden encontrar en cualquier país y por eso es cada vez más común encontrar clarinetes de sistema alemán en España.


   El clarinete de la imagen tiene el sistema creado por Oskar Oehler, un clarinetista de la Filarmónica de Berlin que diseñó este sistema a principios del siglo XX. Lo hizo para perfeccionar un sistema anterior conocido como Albert, añadiendo nuevas llaves y cambiando la localización de algunas, consiguiendo así una mayor perfección sobre la afinación y la calidad tonal del instrumento. Su mecanismo está compuesto por 22 llaves, 5 anillos y 4 rodillos. Además la boquilla es más larga que la utilizada en el sistema Boehm y podemos considerar el sonido del instrumento como más denso.

   El sistema creado por Tehobald Boehm para la flauta fue aplicado al clarinete por el clarinetista y compositor francés Hyacinthe Klosé en 1843, cuando se presentó el nuevo sistema al público. Añadió al instrumento 6 anillos móviles (algunos tiene solo 5, como el de la siguiente imagen) y eliminó digitaciones cruzadas o bifurcadas que dificultaban la ejecución de diversos pasajes, modernizando así el instrumento.


   El clarinete Boehm consta de 17 llaves (o 18 si tiene la de Mi bemol grave) y se caracteriza por la claridad de su timbre. 

   A pesar de sus diferencias, ambos sistemas son igualmente válidos a la hora de interpretar música. Las preferencias por uno u otro sistema dependerán de las preferencias y gustos de cada persona.



    

viernes, 8 de marzo de 2019

Mecánica de saxofón vintage

   En los saxofones que se construyeron hace décadas encontramos algunas diferencias en la mecánica que llaman la atención respecto a la mecánica de los saxofones actuales. Un ejemplo es encontrar las chimeneas de la campana en la parte izquierda en vez tenerlas en la derecha. Al parecer fue Selmer la primera casa que comenzó a fabricar saxofones con las chimeneas en el lado derecho y en poco tiempo se generalizó.

   En este caso concreto hablamos de un saxofón tenor Buffet que llegó al taller para una puesta a punto, pero que ya presentaba las chimeneas de la campana en la parte derecha. Sin embargo, tenía otras peculiaridades que ponen de manifiesto que nos encontramos ante un saxofón vintage. Las más llamativas son la existencia de la llave de trino para la mano derecha del Sol sostenido y el Mi bemol bifurcado.

   Si nos fijamos en la primera llave mencionada, observaremos en la siguiente imagen que entre el Fa y el Mi encontramos una llave intermedia. Esta es la llave de trino de Sol sostenido y que al ser pulsada manteniendo al mismo tiempo pulsada con el meñique izquierdo la misma nota, podremos comprobar que la cazoleta de esta nota se levanta.

  
   Si nos fijamos en el tercer pulsador de nácar que aparece en la imagen (el correspondiente a la nota Mi), nos encontraremos con que esa llave no se encuentra soldada a la cazoleta. Al presionar ese pulsador abrimos, mediante un mecanismo un tanto complejo, una pequeña cazoleta que se encuentra en el lado opuesto a la llave de Re y que aparece en la siguiente imagen. También observamos en la cazoleta de Mi un brazo que llega hasta el pulsador del Re, de manera que al accionar esta última nota cerramos también la del Mi. 


   Este mecanismo era el conocido como Mi bifurcado y permitía hacer el trino Re-Mi bemol levantando el dedo medio sin necesidad de utilizar el meñique pulsando la llave de Mi bemol.

   Este tipo de mecanismos nos pueden parecer hoy en día arcaícos y anacrónicos, y probablemente desaparecieron de la fabricación porque su coste no compensaba su funcionalidad y su beneficio; pero no por ello dejan de tener ese encanto tan propio de unos instrumentos construidos en otra época.  

jueves, 24 de enero de 2019

La embocadura de la flauta

   A diferencia de otros instrumentos de viento madera, la flauta es el único de sus miembros que no utiliza caña, tal y como sucede en saxofones, clarinetes u oboes. En la flauta el papel de la caña lo realizan los labios del propio músico; es el conducto a través del cual el aire viaja hacia el instrumento. La forma y la apertura de los labios ayuda a canalizar el flujo de aire y regular su velocidad y dirección.

   El sistema es muy simple: un agujero que se encuentra en un tubo cerrado en uno de sus extremos es suficiente para generar sonido Este sistema de emisión de sonido es sin duda el más antiguo y sencillo de todos los instrumentos de viento. 

   Aparte de existir diferentes formas de agujeros en la embocadura de la flauta (más circulares unos, otros más ovalados), existe una diferencia entre las embocaduras de las flautas de madera y las de metal. En las primeras el agujero se suele encontrar horadado en el propio tubo de madera. Si llevan placa de metal suele ser muy fina. En las segundas observamos que la embocadura es una placa de metal más gruesa unida a la cabeza de la flauta.


   La explicación a esto es que la placa se creó para que la flauta de metal tuviese en ese punto el mismo grosor que una flauta de madera. Hay que tener en cuenta que los tubos de las flautas de madera son siempre más gruesos que los de las de metal. Fue Theobald Boehm, el pionero de la flauta de metal, quien agregó esa placa con el fin de facilitar la ejecución del instrumento.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Piezas atascadas en un clarinete

   Uno de los problemas más frecuentes en los clarinetes sucede cuando dos de las partes del instrumento se atascan y no hay manera de sacarlas. En la inmensa mayoría de los casos esto ocurre entre el barrilete y el cuerpo superior. Después de un espacio de tiempo en que dejamos el clarinete sin desmontar, cuando intentamos separar las piezas para guardarlo en el estuche, nos encontramos con que resulta imposible separarlas. Este fue el caso del clarinete que aparece en las fotografías:


   Es una situación un poco alarmante, porque resulta difícil de explicarse como es posible que un clarinete que hasta hace un rato podía desmontarse con relativa facilidad, ahora presente esa resistencia. En estos casos el problema puede radicar en que el corcho esté demasiado hinchado, pero en la mayoría de los casos será la propia madera de la espiga la que se habrá hinchado. Generalmente esto es debido a una temperatura ambiente elevada que da lugar a que la madera se dilate y ocasione estos contratiempos. 

   Cuando se presenta un caso de este tipo no hay que forzar nunca. Ponernos a hacer mucha fuerza para separar las partes no solucionará el problema o ¡peor todavía!, lo podría agravar ocasionando un daño irreversible al instrumento. En esos casos lo adecuado es traerlo al taller, donde se resolverá el problema sin perjuicio alguno para el clarinete.


   Por último una sugerencia: si estás tocando y vas a hacer un descanso, por ejemplo, de veinte minutos, desmonta el clarinete. Parece que es poco tiempo y que es imposible que vaya a ocurrir algo así, pero es suficiente para que cuando vuelvas a tocar te encuentres con ese tipo de problema. Desmontar el clarinete cuesta muy poco y puede ahorrarnos contratiempos como este.  

jueves, 8 de noviembre de 2018

Mantenimiento de un saxofón soprano

   Vaya por delante que aunque el título de esta entrada hacer referencia a un saxofón soprano que pasó una revisión recientemente, la mayoría de las sugerencias que se proponen sirven para cualquier otro instrumento de viento.

   El cuidado y la limpieza son dos conceptos básicos a la hora de que un instrumento musical se mantenga en buenas condiciones y así pueda durar mucho más tiempo. El primero es mecánico y el segundo cosmético. El cuidado comienza por tener respeto al instrumento, tratarlo con delicadeza y ser conscientes de que no es un juguete o algo parecido. En el caso del saxofón, por ejemplo, es un instrumento con muchas partes móviles que tienen una relación de ajuste específica entre ellas. Cualquier golpe, por pequeño que sea, requerirá de una reparación.

   En el caso de este saxofón soprano que pasó recientemente una revisión no había ningún problema de golpe; es un instrumento bien cuidado. Pero después de mucho tiempo necesitaba una revisión de su estado por algún desajuste que presentaba por el uso continuado, así como engrasar los tornillos y pasadores y hacer una limpieza a fondo con el mecanismo desmontado. También se revisó el estado de las zapatillas y los muelles.


   Este tipo de revisiones en profundidad en un instrumento que esté bien cuidado son necesarias cada dos o tres años para mantener el instrumento en perfecto estado y que así pueda tener una larga vida.



   Después de tocar es importante siempre la limpieza del saxofón antes de guardarlo en el estuche, ya que la humedad del aire al hacerlo sonar se condensa en el interior y puede causar problemas en el mecanismo, especialmente puede influir en el estado de las zapatillas. Para limpiar el interior del instrumento es aconsejable utilizar un paño limpiador con un contrapeso en uno de sus extremos. Para el tudel y la boquilla se ha de utilizar un paño de las mismas características pero más pequeño. Los hay de diferentes materiales: algodón, lana, microfibra, gamuza, etc. Si se atasca en el interior no hay que intentar nunca sacarlo por la fuerza, ya que esto podría dañar gravemente al instrumento. En el taller contamos con los medios para extraerlo sin causar ningún perjuicio.

   En cuanto a la limpieza exterior hay una gran variedad de bayetas, así como de cepillos en forma de bastón para acceder a las zonas más difíciles. También es importante secar las zapatillas, sobre todo aquellas que más tienden a quedarse pegadas, como son las de Sol, Do y Re sostenidos. Para esto existen productos como los papeles secantes que son fáciles de encontrar en tiendas especializadas.

   Un buen cuidado del instrumento puede prolongar su utilidad mucho tiempo manteniéndolo como nuevo.