viernes, 20 de febrero de 2026

Las llaves de palanca del clarinete

    Una llave de palanca es aquella que no forma un conjunto con la cazoleta correspondiente. Son llaves que al pulsarlas transmiten el movimiento a otras llaves con las que están interconectadas. Generalmente en el clarinete tenemos tres llaves de palanca y las tres se accionan con el dedo meñique de la mano izquierda: son las llaves de Fa/Do, Fa #/Do# y Mi/Si.

   Hay dos maneras, principalmente, de conectar las llaves de palanca que accionamos con la mano izquierda, con las llaves correspondientes de la mano derecha. Por un lado tenemos la llave escalonada y por otro la llave con pasador, como podemos observar en las siguientes imágenes:





   La llave escalonada se utiliza siempre en la llave Fa/Do, pero no siempre en las otras dos llaves. Se trata de un diseño bastante sencillo. Cuando presionamos la llave de palanca esta eleva el pie de la llave derecha, que a menudo está protegido por un pequeño trozo de corcho para evitar ruidos metálicos innecesarios, y así se cierra la cazoleta que contiene la zapatilla.

   En el sistema de llave con pasador, las llaves de palanca siempre están conectadas a las llaves derechas, de manera que al pulsar estas con el meñique derecho, las llaves de palanca también se mueven. 

   Cada diseño tiene sus ventajas y desventajas. En las llaves escalonadas, dado que el pie de la llave derecha solo descansa sobre la llave de palanca, esta puede cerrarse sin que la llave correspondiente se mueva, lo que le confiere mayor ligereza y suavidad a la acción de las llaves derechas. Pero también aumenta la probabilidad  de rebote cuando el pie de la llave derecha toca la llave de palanca.

   En las llaves con pasador el efecto rebote es menos problemático, pero sin embargo la conexión permanente con las llaves derechas provoca que la acción sobre estas nunca pueda ser tan ligera como en las llaves escalonadas.

   También presentan una diferencia en la parte donde la llave de palanca toca el cuerpo. Las llaves escalonadas tienen contacto libre con el cuerpo, por lo que se coloca un trozo de fieltro o de corcho en la parte inferior de la palanca. Por su parte, las llaves de palanca con pasador se separan del cuerpo del clarinete gracias a la acción del pasador en su alojamiento. Si el pasador es metálico es necesario amortiguarlo con material sintético para evitar vibraciones. Si se trata de un pasador de nailon (también conocido como pitón de bras), generalmente será menos ruidoso. En las llave de Mi/Si se requiere un amortiguador en forma de pequeño disco de corcho o de goma para evitar ruidos innecesarios, que se coloca debajo del pie de la llave derecha. 

   La principal desventaja de las llaves de palanca con pasadores es la posibilidad de que se rompan. Esto es algo bastante improbable en el caso de los pasadores metálicos, pero es relativamente habitual en el caso de los pasadores de nailon. Estos se rompen o bien por un golpe o una caída, o bien por sus muchos años de uso.


   A pesar de esta desventaja mecánica, el diseño con pasadores persiste debido a que es un diseño tradicional y a que muchos músicos prefieren este sistema, por lo que algunas de las mejores marcas de clarinetes del mundo lo mantienen. Al fin y al cabo este es un problema potencial que se puede presentar quizá una vez en la vida, pero que tampoco es usual que se repita. Y la solución es rápida y económica. 

   









miércoles, 14 de enero de 2026

Puesta a punto general de un saxofón

    En estos días nos hemos ocupado de reparar y limpiar un saxofón alto que llegó en un estado muy deteriorado al taller. El instrumento llevaba ya varios años encerrado en su estuche y sin tocarse para nada. Lógicamente, después de tantos años, era necesario un reemplazo total de las zapatillas, que se encontraban terriblemente deterioradas, por lo que no cumplían su función. El saxofón también presentaba graves desajustes en el mecanismo, así como una gran suciedad después de años sin utilizarse.


   Para realizar todas las operaciones necesarias para poner a punto el instrumento, se ha de desmontar todo su mecanismo, lo cual es aprovechado para su limpieza a fondo, devolviéndolo a su color original.


 

  La sustitución de zapatillas es sin duda alguna el trabajo más completo que se le realiza a un instrumento de este tipo. No solo es aprovechado para renovar todas las zapatillas, sino también todos aquellos otros materiales deteriorados (corchos, fieltros, bumpers, muelles, etc.). Se aprovecha también para engrasar los tornillos y pasadores, eliminar ruidos innecesarios y holguras en las llaves, y finalmente ajustar y nivelar el mecanismo.

   Un trabajo de este tipo deja el saxofón como nuevo para varios años más, con un perfecto sellado de sus zapatillas que garantiza el máximo rendimiento del instrumento a la hora de sacar la mejor calidad a a su sonido. Todo esto redunda en beneficio de la idónea conservación del instrumento y de la comodidad del propio músico a la hora de hacerlo sonar. 

 

    



martes, 4 de noviembre de 2025

Reparación de una flauta golpeada

    Hay varias circunstancias que pueden provocar que una flauta se caiga al suelo, y sin duda esto provoca un gran pánico en cualquier flautista. Se puede caer de las manos, del soporte o de su estuche al no estar cerrado, pero lo cierto es que un accidente de este tipo suele causar un gran trastorno. Recientemente llegó una flauta al taller en la que el cuerpo central se había caído al suelo desde una silla. En este caso concreto el instrumento presentaba una torre doblada y ligeramente hundida y el encastre deformado, con lo que era prácticamente imposible encajar el cuerpo en el pie.

   La torre doblada y levemente hundida era la situada junto al encastre y que sirve de sostén a la combinación de las llaves Fa, Mi y Re, aquellas que se pulsan con la mano derecha. Esto provocaba que el mecanismo no quedase ajustado contra la torre y presentase una gran holgura, con lo que el mecanismo se movía y las zapatillas no cerraban sobre su asiento. Esta fue la primera reparación que hubo que llevar a cabo para que las llaves volviesen a estar perfectamente alineadas en su lugar correspondiente y ajustadas a la torre, que fue corregida y puesta en su posición original.

   El otro problema era el que presentaba el encastre, que al encontrarse tan deformado a causa del golpe, era imposible encajarlo en el pie de la flauta. Fue necesario volverlo a su forma original para que volviese a encajar correctamente.



   En este caso se trataba de esas dos reparaciones, pero en otras ocasiones llegan flautas golpeadas por caídas que presentan abolladuras en el cuerpo, el pie o la cabeza; o bien tienen el bisel o alguna torre desoldados, el eje que sostiene un grupo de llaves doblado o alguna llave hundida o doblada. Afortunadamente todos son problemas que se pueden resolver, pero es importante prestar la suficiente atención y cuidado a nuestros instrumentos para no tener que lamentar graves desperfectos en nuestra flauta.     

lunes, 15 de septiembre de 2025

Entrevista radiofónica sobre la reparación de instrumentos musicales de viento

   Aquí os dejo una entrevista que me realizaron el dos de septiembre en el programa radiofónico de Onda Cero "Mas de Uno", dirigido por Carlos Alsina, que también contó con la participación de la luthier de instrumentos de cuerda Cecilia González y del clarinetista Constantino Hayali. Desde aquí quiero mostrar mi gratitud a ambos, así como al equipo del programa. Este es el podscast de la entrevista:

Qué sabemos de ser luthier | Onda Cero Radio

  

martes, 29 de julio de 2025

La boquilla del clarinete

    Históricamente, las boquillas para clarinete se fabricaban de madera, lo que ofrecía flexibilidad y resonancia. Sin embargo, la madera no es práctica, ya que se deforma y la boquilla acaba perdiendo sus dimensiones originales. Antes de la llegada de los materiales modernos, se intentaron formas de estabilizar y prolongar la vida útil de las boquillas de madera, utilizando revestimientos de oro o plata. Sin embargo la madera seguía deformándose y el revestimiento acababa a menudo cambiando de posición. Así es que a finales del siglo XIX se comenzó a utilizar la ebonita y, finalmente, el plástico y otros materiales.

   También se ha empleado el vidrio como material para las boquillas, que se desgasta a un ritmo más lento que los materiales estándar, aunque tratándose de un material tan frágil siempre está el peligro de que la boquilla caiga al suelo. 

   La mayoría de las boquillas actuales están hechas de ebonita, plástico o resina sintética. Aunque son mucho más fuertes que la madera, estos materiales no son impermeables y se acaban desgastando debido a la fricción, la presión de la caña, la temperatura, etc. Desde el momento en que se expulsa aire en la boquilla y vibra la caña, comienza el proceso de desgaste.



   El principal problema con el desgaste es que una vez que se inicia, el clarinetista se adapta a la boquilla. Por eso muchos músicos tienen grandes problemas para encontrar una nueva boquilla que reemplace a la que ha estado usando durante muchos años.

   Es por esto que con cierta frecuencia hay personas que me preguntan sobre cual es la mejor boquilla para el clarinete, y lo cierto es que me resulta complicado encontrar una buena respuesta. En realidad no existe la boquilla perfecta, aunque si que hay algunas pautas básicas y obvias que se pueden ofrecer: si quieres un sonido oscuro y clásico, te hará falta una boquilla que abra poco y una caña dura. Si buscas un sonido más brillante y flexible, adecuado para el jazz o para la música balcánica, necesitarás de una boquilla que abra más y de una caña más blanda.  El problema para dar un consejo sobre esto es que existen infinidad de marcas de boquillas y de cañas. 

   Lo que ocurre con frecuencia es que cuando cambias de boquilla, también cambia tu embocadura. Durante los primeros días todo lo que notas es la diferencia, pero poco a poco comienzas a sonar menos como la boquilla y más como tu mismo. Tu embocadura se está adaptando al cambio y está empezando a volver a los hábitos que te llevaron a cambiar de boquilla. De ahí que sea siempre un poco complicado dar consejos adecuados en la cuestión de las boquillas. 

 

jueves, 10 de abril de 2025

Soldadura de los pilares de un saxofón

 

   Una de las reparaciones más habituales en los saxofones es la soldadura de ciertas piezas, como por ejemplo la de los pilares que sostienen a las llaves. Por algún golpe accidental, por los cambios de temperatura o por el paso del tiempo, este tipo de piezas a veces se acaban desoldando. Eso es lo que le ocurrió a este saxofón alto en los dos pilares que sostienen las llaves del Re sostenido y el Do.



   El proceso de la soldadura requiere de una serie de prevenciones y cuidados para que quede lo más limpia posible. En primer lugar hay que tener en cuenta el añadir la cantidad de estaño precisa para que este material no acabe chorreando al aplicar el calor. Por supuesto, también es importante tener mucho cuidado en no quemar zapatillas, corchos o fieltros que estén alrededor; y tener el tacto de aplicar esa cantidad de calor con la suficiente precisión para que no acabe desoldando otras piezas que se encuentren alrededor.

  Pero lo más importante a la hora de realizar esta reparación es que los dos pilares sean soldados exactamente en el mismo lugar en el que estaban y con el mismo ángulo en el que se encontraban anteriormente. Las llaves deben quedar de nuevo perfectamente alineadas tal y como estaban antes de que se desoldaran los pilares, porque si se desvían de su posición original aunque sea mínimamente, las zapatillas perderán su asiento natural al cerrar, con las consiguientes fugas de aire que pueden provocar que el saxofón no suene correctamente.



   Por último, para solucionar este tipo de problemas no es aconsejable que el saxofonista acuda a vías fáciles, como son el uso de pegamentos o materiales de soldadura en frío, ya que la pieza se volverá a desprender al poco tiempo y solo conseguirá que haya más restos de suciedad que limpiar a la hora de soldar con calor. 


lunes, 3 de marzo de 2025

Concierto del Quinteto SenArts - 9 de marzo en el Salón del Ateneo de Madrid

   El Salón del Ateneo consiste en un concierto con frecuencia mensual en el Ateneo de Madrid, con la vocación de dotar a la música de cámara, y en especial a la contemporánea, de un espacio estable en la escena musical madrileña. El ciclo se enfoca en intérpretes emergentes del panorama nacional y europeo, así como en la difusión de la música de nueva creación, poniéndola en comunicación con repertorios de nuestra tradición musical reciente.

   El próximo concierto tendrá lugar el 9 de marzo, y estará a cargo del aclamado quinteto de vientos SenArts Quintet, reciente ganador del segundo premio de la Carl Nielsen Chamber Music Competition.