miércoles, 22 de julio de 2026

Protección del clarinete frente al calor

    El impacto de las altas temperaturas del verano afecta de manera negativa a los instrumentos musicales en general y especialmente a aquellos fabricados en madera.  En esta publicación nos centraremos en su impacto sobre el clarinete, aunque las consideraciones sirven también para otros instrumentos como el oboe o el fagot.

   La temperatura ideal para el clarinete se encuentra en los 21 grados. Conforme la temperatura aumente o disminuya alejándose de ese umbral, resultará más problemática para el instrumento. Durante los períodos de calor intenso se produce un proceso denominado dilatación térmica que afecta de manera muy especial a la madera. El mismo proceso que produce que las puertas de madera se atasquen, provoca que las juntas de espiga de los clarinetes se hinchen y no se puedan ensamblar con facilidad. 

   Este efecto va ligado al grado de humedad. Si la humedad es baja se producirá una disminución de sus dimensiones por contracción, por lo que el efecto del calor quedará prácticamente anulado. En cambio, si nos encontramos en un lugar donde se combinan las altas temperaturas con un alto índice de humedad, si que nos podemos encontrar con problemas como el mencionado anteriormente.

   Pero el calor no solo afecta a la madera. Las llaves del clarinete también pueden verse afectadas por las altas temperaturas. El calor dilata el metal y puede provocar que algunas llaves tengan un retorno más lento o que se queden completamente bloqueadas. Esto puede afectar de dos maneras: por la dilatación de los tornillos  o pasadores que sujetan las llaves o bien porque las propias llaves sufran un ligero ensanchamiento, quedando comprimidas entre los pilares. La manifestación práctica de este proceso es el retardo o bloqueo de la llave afectada.

   Lo aconsejable es aplicar algunas pautas de sentido común para que el clarinete se vea afectado lo menos posible por el exceso de calor, como es el desmontarlo y guardarlo siempre después de tocar, mantenerlo en la habitación más fresca o térmicamente más neutral de la casa, o no dejarlo a la luz del sol o en el interior del automóvil.