viernes, 24 de abril de 2020

Flauta de madera de 9 llaves

    En primer lugar, ante la grave situación sanitaria por la que atravesamos, trasladaros un mensaje de tranquilidad y confianza en la seguridad de que conseguiremos superar la actual situación con la colaboración de todos. Comunicaros que el taller está en funcionamiento y que la recogida de instrumentos la realizamos tanto a través de mensajería como presencialmente, y siempre con las debidas medidas de seguridad sanitaria. Quedando a vuestra disposición para cualquier consulta o aclaración adicional.

   Y a continuación vamos a entrar en la materia de esta nueva entrada del blog:

   Los viejos instrumentos musicales tienen encanto y carácter. Tienen mucho que enseñarnos sobre la música escrita en los tiempos en que fueron hechos. Es el caso de algunas flautas traveseras que pasan por el taller de vez en cuando. Se trata de flautas del siglo XIX o de la primera mitad del siglo XX, todas ellas construidas principalmente en madera, con tres secciones que forman unidas un tubo de diámetro cónico que se va estrechando hacia el pie del instrumento.

   Entre todas ellas hemos escogido para presentarla en el blog una flauta de madera con embocadura de metal, Una de las juntas de las tres secciones en que se divide el instrumento también es metálica, siendo la otra de corcho. Esta flauta necesitaba una puesta a punto general después de décadas sin sonar, requiriendo cambio de zapatillas, corchos, limpieza, etc.



   Este tipo de flauta es de sistema simple, diferente al de Böhm extendido hoy en día, y tiene 6 agujeros abiertos junto con tan solo 9 llaves, por lo que su construcción debe datar de los años comprendidos entre 1820 y 1840 aproximadamente. Su embocadura es redonda y su digitación nos puede resultar un tanto incómoda.






   Este tipo de flautas pertenecen a un período histórico que transcurre entre los siglos XVIII y XIX, que está caracterizado por constantes innovaciones técnicas en el mundo de los instrumentos musicales en general y en el de las flautas en particular. La construcción de la flauta de Böhm en 1847 marcó un antes y un después. Hoy es el tipo de flauta travesera más extendido en el mundo. Las viejas flautas de sistema simple fueron incorporando ideas del mecanismo del sistema Böhm y seguirían siendo bastante utilizadas hasta los años 40 del siglo pasado.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Algunas características del clarinete bajo

   En esta ocasión señalaremos algunas características del clarinete bajo aprovechando que recientemente tuvimos uno en el taller al que se le hubieron de realizar algunos ajustes. 

   El clarinete bajo afinado en Si bemol es dos veces más grande que el clarinete soprano (también afinado en Si bemol). Consta de cinco partes: 

   1) Boquilla similar a la del clarinete soprano, aunque lógicamente más grande.

  2) Tudel metálico en forma de S que conecta la boquilla con la articulación superior (carece de barrilete).
   
   3) Cuerpo superior de madera con articulación de llaves para la mano izquierda.

   4) Cuerpo inferior de madera con articulación de llaves para la mano derecha.

   5) Campana metálica con forma de embudo apuntando hacia arriba en un ángulo de casi 180 grados.




   A diferencia de los clarinetes de tono más alto en los que los agujeros para los dedos de las notas son tapados con los propios dedos, en el caso de los clarinetes bajos estos agujeros están cubiertos por cazoletas. Esto es debido en parte a la gran longitud del instrumento, que da lugar a que los agujeros se encuentren demasiado separados para ser alcanzados por los dedos. También es consecuencia de que los agujeros son demasiado grandes como para ser tapados por las yemas de los dedos.



   Esta gran longitud del clarinete bajo tiene, sin embargo, la ventaja de ser lo suficientemente grande como para poder instalar con comodidad todas las llaves que necesita el instrumento y que son en número superior a las de los clarinetes de tono más alto. Llaves como las del Mi bemol grave  (hoy en día muchos de ellos alcanzan el Do grave), poco común entre los clarinetes sopranos, o la doble llave de la octava (como sucede con los saxofones), por poner dos ejemplos, son representativas de esa esa mayor cantidad de llaves.


   Como se puede apreciar en la imagen anterior, los clarinetes bajos cuentan en su sistema de llaves de un mayor número de tornillos graduadores que la mayoría de los clarinetes de tono más alto, a semejanza de saxofones, oboes y flautas. Este tipo de tornillos deben estar perfectamente regulados si se desea que el instrumento suene debidamente.

   Por último señalaremos que el sistema de llaves y digitación Boehm (sistema francés) es el mayoritario entre los clarinetes bajos, aunque también los hay con sistema Oehler (sistema alemán).   






 


jueves, 9 de enero de 2020

Engrase de un saxofón

   El engrase del mecanismo de los instrumentos de viento es esencial para su buen funcionamiento. En este caso nos centraremos en el engrase de un saxofón alto que, entre otros trabajos que requirió, necesitó también el de engrasar sus tornillos y pasadores.



   Existen algunos motivos fundamentales por los que es necesario este tipo de trabajo: en primer lugar es necesario porque el aceite evita un desgaste excesivo del mecanismo. Sin aceite o grasa los tornillos rozan los agujeros de los pilares y los tubos de las llaves, provocando que poco a poco se vayan desgastando, sobre todo si los tornillos son de acero. La reparación de este tipo de desgaste es bastante costosa, especialmente en el caso de los tornillos pasadores.

   Otro motivo de la importancia del engrase es que proporciona una lubricación que por un lado evita el ruido de las llaves al ser accionadas y por otro aumenta la velocidad de las mismas.

   Un engrase adecuado es además necesario para evitar la oxidación. Cuando el acero no tiene ninguna protección puede oxidarse con relativa facilidad, ya que una sola molécula que se oxide puede expandir con facilidad la corrosión al resto de la superficie. Es uno de los motivos por los que no engrasar el saxofón puede resultar a la larga demasiado caro.



   Por supuesto tenemos que tener en cuenta que no todos los aceites o grasas sirven para este trabajo y debe llevarse a cabo con un material adecuado por sus propiedades (viscosidad, durabilidad, etc.). Por supuesto está prohibido el uso de aceites vegetales. Ni siquiera se utilizan los mismos materiales para todos los instrumentos. Una flauta, por ejemplo, necesitará un tipo de material con unas características distintas al que necesita un saxofón alto.

   La técnica para engrasar un instrumento es muy importante. Hay que saber donde, como y en que cantidad aplicar el aceite para evitar que el engrase no se convierta en un perjuicio en vez de en un beneficio para el instrumento.

   Añadir por último que la frecuencia de engrase puede depender del uso que se haga del instrumento, del medio en el que se utiliza, del desgaste que sufra, etc. Por lo general es aconsejable su engrase una vez al año o al menos una vez cada dos años. Pero en este aspecto es también el propio instrumentista quien debe aprender a conocer las características y necesidades de su propio instrumento.   

martes, 3 de diciembre de 2019

Ajuste de flauta travesera

   Debido al desgaste provocado por el uso del instrumento, al envejecimiento de su mecanismo o al manejo brusco o descuidado del mismo, cada cierto tiempo todos los instrumentos suelen necesitar de algún ajuste para que suenen correctamente. En este caso concreto nos centraremos en el trabajo de ajuste que se le realizó a una flauta en el taller.

   Cuando presionamos una llave para cerrarla y al mismo tiempo se produce un cierre sincronizado y perfecto de otra llave, podemos decir que el instrumento está ajustado. También estará ajustado al operar con una palanca que cierre una llave a cierta distancia. Por el contrario, si una llave está desajustada encontramos que las notas afectadas suenan congestionadas o con un tono deficiente en comparación con las notas adyacentes. Tendremos que ejercer mucha presión con los dedos para que la llave pueda cerrar y la nota logre sonar con claridad.

   En la actualidad la gran mayoría de flautas para estudiantes y muchas para profesionales, están equipadas en buena parte de unos tornillos graduadores que permiten un ajuste más sencillo del mecanismo, tal y como podemos ver en el centro de esta imagen:


   Hay que tener en cuenta que ajustar una llave para cerrar una fuga de aire puede dar lugar a otra fuga, por lo que es un trabajo que hay que abordar con precaución, ya que hay que actuar de manera muy precisa. Además a menudo nos encontramos con flautas de poca calidad cuyo sistema se desajusta con facilidad. Esto último le ha dado a los tornillos graduadores cierta mala fama entre algunos profesionales, que prefieren flautas sin este tipo de tornillos. Estos instrumentos son, lógicamente, más caros y requieren ajustes de gran precisión hechos a mano.

   En el caso concreto de esta flauta, además del ajuste de algunas llaves que tenían el sistema de tornillos graduadores, necesitó también del ajuste de las llaves de Do y Do sostenido situadas en el pié del instrumento. Estas llaves no llevan ese tipo de tornillos y el trabajo debe realizarse de forma artesanal:


      Una flauta correctamente ajustada y con las zapatillas en buen estado la podremos hacer sonar sin ejercer con los dedos más fuerza de la necesaria sobre sus llaves, ya tenga un sistema de tornillos graduadores o no lo tenga. Este es uno de los aspectos fundamentales para el buen funcionamiento de la flauta.  



     

miércoles, 30 de octubre de 2019

Zapatillas de corcho en el clarinete y en el oboe

   ¿Que beneficios e inconvenientes tienen las zapatillas de corcho en el clarinete y en el oboe? ¿Por qué las encontramos solo en algunas llaves y no en todas? ¿Afectan a la calidad del sonido del instrumento?

   Una de las principales ventajas de las zapatillas de corcho es su perdurabilidad. Si se instalan correctamente pueden durar mucho tiempo ya que prácticamente no se desgastan. Eso si, debemos escoger un tipo de corcho que sea firme, plano y que no tenga poros ni grietas. Si es así y los agujeros del instrumento se encuentran en buen estado, el sellado de las zapatillas de corcho será perfecto, evitándose fugas de aire.

   Algunos clarinetistas y oboístas encuentran que con este tipo de material el sonido del instrumento es un poco más brillante, ya que el corcho tiende a reflejar más el sonido, mientras que la piel de vejiga y el cuero lo absorben un poco. En la imagen siguiente podemos ver estos tres tipos de zapatillas (corcho, cuero y piel de vejiga):


      Este tipo de zapatillas es muy común en los oboes (generalmente exceptuando las zapatillas más grandes). En los clarinetes es muy habitual en la llave de la octava, aunque tampoco es raro encontrarlas en casi todas las llaves del cuerpo superior (excepto la llave Si bemol/Mi bemol, pues para la digitación 1/1 debería ser del mismo material que su correspondiente inferior, que suele ser de piel o de cuero).

   La razón por la que este tipo de zapatillas es más corriente en la parte superior de estos instrumentos que en la inferior, es que el corcho se seca más rápidamente, eliminando el agua y la humedad que afectan más intensamente a las zapatillas situadas cerca de la boquilla. Si rara vez en ambos instrumentos las vemos instaladas en las cazoletas más grandes, esto es debido a que cuanto más grande es la zapatilla más difícil resulta asegurarse de que la zapatilla quede bien plana y selle correctamente contra el orificio. Por eso también es más común verlas en los oboes que en los clarinetes, pues el tamaño de las cazoletas es menor en los primeros que en los segundos.

   Por último, otra razón por la que este tipo de zapatillas no se suelen utilizar en las cazoletas más grandes es porque el corcho se endurece con el tiempo y produce más ruido del recomendable al golpear los orificios.    

viernes, 27 de septiembre de 2019

La llave de la octava en el saxofón

   La mecánica para el funcionamiento de la llave de la octava realmente no es tan complicada como parece, aunque cuanto más antiguo sea el instrumento más complejo será este mecanismo. Algunos diseños de esta llave en saxofones antiguos rozan lo surrealista a simple vista, pero si se comprenden los principios operativos de su funcionamiento se verá que no lo son tanto.

   En este artículo nos centraremos en el funcionamiento del mecanismo más común en los saxofones modernos y para eso empezaremos por mencionar las cuatro partes principales de las que consta, que son la pieza del pulgar con la que presionamos; la llave de octava del cuerpo, que se abre entre las notas Re y Sol; la llave del tudel para las notas La y superiores; y por último el brazo giratorio. Este último es el más interesante, pues se subdivide a su vez en tres partes unidas por un tornillo pasador y por tres pasadores exteriores de forma redondeada. La parte central conecta a la llave del cuerpo, la llave superior a la del tudel y la inferior a la llave del pulgar.

   Se trata de un mecanismo elegante a la vez que simple, pero que presenta sus problemas, generalmente derivados del desgaste. También requiere un cierto grado de precisión para funcionar correctamente, razón por la cual algunos mecanismos giratorios mal fabricados pueden ser muy problemáticos.

   Cuanto toquemos cualquier nota por encima del Sol agudo podremos observar que al descansar el pie de la llave Sol sobre la cazoleta de la llave de octava del cuerpo, esta no se abre, por lo que la fuerza se transmite a través del brazo giratorio hasta el extremo del mismo y eleva la llave del tudel. Veremos también que en su funcionamiento siempre hay una pequeña cantidad de juego libre, ya que si no fuese así el sistema funcionaría de manera lenta.



   Al presionar la pieza táctil y la llaves de Re a Sol, se elevará el pie de esta última que presiona la llave de octava del cuerpo, liberándola y provocando a su vez que se eleve. En este caso la fuerza que ejercemos no llega a la parte superior del mecanismo giratorio, transmitiéndose solo hasta la parte central del mismo.

   En realidad este sistema se basa en un simple equilibrio de poder. Cuando aplicamos la presión hacia abajo en el extremo del brazo giratorio, la fuerza busca el camino de menor resistencia. Si el pie de la llave Sol (debido a la presión que ejerce el muelle que acciona esta llave) presiona la llave de octava del cuerpo, la fuerza de la pieza táctil toma la ruta más fácil a través de la pieza giratoria hasta llegar a la llave del tudel. En el momento en que presionemos la llave Sol liberaremos la llave de octava del cuerpo y esta se elevará con facilidad al fluir la fuerza hacia la parte central, cerrándose al mismo tiempo la llave del tudel.

   Por último señalar la importancia de que la tensión de los muelles de la llave del tudel y de la llave Sol esté bien equilibrada, pues de lo contrario se puede provocar que ambas o una de las dos llaves de la octava no abran lo suficiente.     

viernes, 30 de agosto de 2019

Flauta de 5 llaves del siglo XIX

   En este caso presentamos la restauración y reparación de una antigua flauta Jerome Thibouville Lamy fabricada en París en la segunda mitad del siglo XIX o como muy tarde en 1900. La casa Thibouville fabricó instrumentos musicales de viento y de cuerda desde 1867 hasta 1950. Tenían 5 fábricas donde trabajaban más de 1.000 operarios y también abrió sucursales en Londres y París. Su fundador, Jerome, provenía de una dinastía familiar de fabricantes de instrumentos de viento de La Couture, una población conocida especialmente por la fabricación de flautas.

   Esta flauta en concreto tiene un mecanismo simple de 5 llaves (Re sostenido, Fa, Sol sostenido, Si bemol y Do). Fue fabricada con madera de granadilla y se trata de un modelo que fue bastante popular en Francia durante el siglo XIX. El instrumento necesitaba de una restauración completa, ya que llevaba décadas sin utilizarse y su deterioro era notable.


   Por lo tanto hubo que proceder a una limpieza general, cambio de corchos de la espiga y de las zapatillas, engrase de tornillos pasadores, sellado de grietas en la madera y cambio del corcho del cabezal. La corona en la que se encuentra este último corcho, como se puede comprobar en las siguientes imágenes, tiene unas características diferentes a las de las flautas actuales.




   Una vez le fueron realizados los trabajos necesarios, la flauta quedó de nuevo en óptimas condiciones para su uso.