lunes, 19 de octubre de 2015

La limpieza del saxofón

   Cualquier instrumento necesita un mínimo mantenimiento para que su vida útil sea más duradera y para que conserve durante el máximo tiempo posible la calidad de su sonido. La limpieza de un instrumento es una parte esencial de ese mantenimiento, además de tratarse de una cuestión de higiene. En este artículo nos centraremos en el saxofón y daremos algunos consejos sobre como conservar limpio el instrumento.

   Para la limpieza exterior es conveniente utilizar una franela suave después de haber tocado, para eliminar los rastros de humedad o las marcas de los dedos, pues con el tiempo, si no se limpian, esas marcas acaban deteriorando el color del instrumento. En esta limpieza hay que tener siempre cuidado de no alterar el mecanismo del saxofón (llaves, tornillos, muelles y corchos). Señalar que existen también en el mercado líquidos limpiadores especiales para saxofones.



   Para la limpieza del interior existen cepillos adecuados para este fin que se venden en cualquier casa de música, aunque hay saxofonistas que prefieren usar un paño de secar con un cordón atado al mismo y que lleva un contrapeso en el extremo opuesto. Se introduce el extremo del cordón dónde está el contrapeso por la campana, se pone el saxofón hacia abajo y se deja caer el contrapeso hasta que sale por la parte del instrumento dónde se coloca el tudel, limpiando así todo el cuerpo interior. Se debe repetir varias veces y a ser posible con las llaves cerradas, para eliminar bien la humedad. El tudel también se debe limpiar utilizando el mismo método, pero con un cepillo o paño obviamente más pequeño.

   La boquilla del saxofón también se debe limpiar siempre después de su uso con un pequeño paño de algodón o con un cepillo cilíndrico. La boquilla también se puede lavar con agua, con jabón o incluso con un gel dental, secándola seguidamente para no dejar ningún rastro de humedad.

   Limpiar el saxofón después de tocar debe convertirse en una rutina, para que así se mantenga en buen uso y la práctica musical resulte siempre agradable.  

       

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Instrumentos musicales de museo

   En los pasados días llegaron hasta el taller dos instrumentos musicales extraordinarios por su antigüedad y su rareza. Uno de ellos es un clarinete de sistema Oehler, conocido comúnmente como clarinete alemán. Este tipo de clarinete es bastante extraño de ver en España, pues aquí se utiliza habitualmente el sistema francés (Boehm), que es el más extendido a nivel mundial. Sin embargo en Centroeuropa es bastante habitual ver en las orquestas clarinetes de sistema Oehler.



   El nombre se debe a su creador Oskar Oehler, que fue clarinetista en la Orquesta Filarmónica de Berlín. Aquel músico  diseñó este sistema de digitación a principios del siglo XX. Lo hizo como un perfeccionamiento de un sistema anterior conocido como sistema Albert, al que añadió nuevas llaves y cambió la localización de algunas, consiguiendo una mayor perfección sobre la afinación y la calidad tonal del instrumento.

   En la misma línea de conseguir una mayor calidad y pureza sonora estuvieron otros constructores alemanes como Schmidt, Koktan, Mollenhauer y, el que más nos interesa aquí, F. Arthur Uebel, ya que el clarinete que tenemos aquí pertenece a los diseñados por este último. Uebel fue alumno de Oehler y más tarde añadió sus propios detalles al sistema creado por su maestro. También perfeccionó clarinetes de sistema Boehm.

    El clarinete que ha pasado la revisión es de la marca F. Arthur Uebel (Markneukirchen), fue fabricado en la República Democrática Alemana en los años cincuenta y su propietario lo compró en Moscú en 1993.



   También trajo de Moscú entonces una flauta travesera del siglo XIX, instrumento que también ha pasado aquí su revisión. Se trata de una flauta de catorce llaves, conocida como flauta romántica, pues aparece en el período del Romanticismo artístico. La flauta esta hecha de madera, excepto la cabeza, que es de metal. Las primeras que llevaron esto último fueron fabricadas por Boehm en 1847. Es una flauta de las denominadas de pie en Si, es decir que la nota más grave es el Si, a diferencia de la mayoría cuya nota más grave es Do. Sin duda alguna, dada su antigüedad y belleza, se trata de una auténtica pieza de museo.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El saxofón en la música clásica

   Aunque el saxofón suena a jazz y seguramente sin el jazz no hubiese llegado tan lejos, este instrumento es mucho más que solo jazz. Tengamos en cuenta que el saxofón fue inventado por Adolphe Sax hacia 1840, lo que sin duda influye mucho en la modernidad de su repertorio, tanto en su vertiente más popular y urbana, como el jazz, como en la más clásica y contemporánea. Lo que no hay duda es de la enorme versatilidad que ofrece este instrumento para todos estos estilos. 

   Existe bastante repertorio original, mucho de él contemporáneo, dentro de lo que podríamos llamar música clásica, además de los numerosos arreglos y adaptaciones de piezas que existen para saxofón. Así pues, el paso del tiempo a integrado a este instrumento en la música clásica, tanto en el género sinfónico como en el camerístico, aunque es cierto que no forma parte habitual de las plantillas de las orquestas tradicionales.

 
   Pero se puede disfrutar a través de algunos grandes compositores de la calidad del sonido, de la agilidad de sus melodías y ritmos, y de la perfecta simbiosis que el saxo tiene con todo tipo de timbres. Compositores que vieron en este instrumento un recurso más para expresar sus ideas y emociones a través de la música escrita para él como instrumento solista. Compositores como Ibert, con su "Concertino de cámara para saxofón alto y once instrumentos"; o Rahbari, con su "Improvisación japonesa para saxofón solo"; o Glazunov y su "Concierto para saxofón alto y orquesta de cuerda, opus 109". La obra que aparece en el vídeo que os dejo y que interpreta el saxofonista francés Clément Himbert junto a la Orquesta del Conservatorio de París, es "Scaramouche", una de las piezas más conocidas de Darius Milhaud. "Scaramouche" es el nombre de la suite para saxofón y orquesta que Milhaud escribió en 1917. Esta obra fue después adaptada para diferentes combinaciones, como por ejemplo saxofón y piano. Consta de tres movimientos, "Vivo", "Moderado" y "Brasileria", este último el más popular de todos ellos. Sin duda alguna se trata de una obra maestra para saxofón.

martes, 18 de agosto de 2015

El clarinete en el folclore de Europa oriental

   En la música tradicional de los países de Europa del Este, el clarinete se asocia a dos grupos étnicos muy definidos: los gitanos (o zíngaros) y los judíos klezmorim. Este último concepto hace referencia a los músicos o agrupaciones musicales que interpretan el estilo klezmer, un género de música propio de los judíos askenazís de aquella parte de Europa.

   Parece que las bandas de músicos zíngaros de Hungría y Rumanía comenzaron a incorporar el clarinete ya a finales del siglo XVIII, influenciados por la instrumentación que tenían los llamados conjuntos de serenata de Viena. Recordemos que Hungría formaba parte entonces del Imperio Austro-Húngaro. A mediados del siglo XIX ya se utilizaba en todas las bandas de este tipo, tanto en ciudades como en el mundo rural.

   Una expansión similar del clarinete se dio entre los klezmorim. Aunque el instrumento por excelencia que se asocia a estos músicos es el violín, existen documentos de en torno a 1800 que mencionan a clarinetistas en bandas del género klezmer.

   En Bulgaria el clarinete se incorporó a la llamada "svatbarska muzika" (música de boda), un estilo para celebraciones que tiene sus raíces en la música popular búlgara, con fuertes influencias turcas. Ahí el clarinete desempeña el papel principal y el clarinetista requiere de un alto nivel de virtuosismo. En las últimas décadas a destacado en ese sentido el músico Ivo Papazov.



   Los gitanos llevaron el clarinete durante el siglo XIX hacia Albania y Grecia, y desde allí a Turquía. Como curiosidad hay que decir que en Atenas el clarinete estuvo prohibido hasta 1925, pues se consideraba un instrumento "bárbaro", pero paulatinamente se fue popularizando en los restaurantes y a través de la música que sonaba en los gramófonos.

   En Rusia la huella de la música tradicional zíngara es también profunda. Es por eso que algunos de los grandes compositores rusos clásicos como Chaikovski o Glazunov se inspiraron en canciones y danzas gitanas para componer algunas de sus obras. El clarinete, por supuesto, desempeña un papel fundamental en el folclore de aquel país, con figuras relevantes como el clarinetista Ernö Kallay Kiss.

   Por último cabe señalar que la música étnica de estos países tiene mucho de improvisación. Los clarinetistas construyen sus improvisaciones mediante adornos sobre el patrón melódico, ornamentos de virtuosismo, adornos de expresión (como los glissandos) y adiciones a la melodía llamadas melismas.  

miércoles, 15 de julio de 2015

Saxofón Beaugnier

   Beaugnier fue un luthier que tenía su taller enfrente de la prestigiosa casa Selmer, en la población de Mantes-la-Ville, cerca de París. Estuvo en activo desde antes de la II Guerra Mundial hasta los años 60. En un momento dado decidió lanzarse a fabricar sus propios saxofones. Por supuesto no podía competir con las grandes marcas, pero al parecer los saxofones que Beaugnier fabricaba eran de excelente calidad, así que salieron al mercado a través de marcas conocidas como Leblanc, Noblet y Vito (Vito Bascucci era el hombre de Leblanc en Estados Unidos). Existen muy pocos en el mundo que lleven grabada la firma de Beaugnier en la campana. No se conoce mucho más de la historia de aquel luthier francés, pero lo cierto es que los saxofones que fabricó tienen hoy un gran valor por la singularidad del caso.


   Este saxofón tenor Beaugnier llegó al taller para un ajuste general. Debe tener como mínimo 50 años, pues los últimos parece ser que fueron fabricados en 1965. Estos saxofones tienen una construcción excelente y una digitación muy amable, además de un sonido de gran calidad. En definitiva, una auténtica joya histórica.

jueves, 2 de julio de 2015

Tipos de zapatillas para clarinete

   Después del articulo dedicado a las zapatillas para saxofón, hoy trataremos de este elemento en lo referente al clarinete. En el caso de este instrumento, a diferencia del saxofón, hay oídos que se tapan directamente con los dedos, pero otros se tapan accionando llaves de metal, que como es lógico necesitan de zapatillas para que hagan un cierre hermético con la madera. En el caso del clarinete también es importante el tipo de material con el que estén fabricadas las zapatillas, tanto para la duración de su vida útil como para el tipo de sonido que queramos conseguir. Podemos distinguir cinco tipos de zapatillas diferentes:

   -Zapatillas de tripa: Son sin duda las más convencionales y las que aportan un sonido más natural, así como una digitación más fácil, pero tienen el inconveniente de que han de ser sustituidas con mayor periodicidad debido a que se degradan mucho por la humedad y al desgaste o la rotura de las membranas, que se traduce en fugas de aire.

   -Zapatillas sintéticas: entre estas destacan especialmente las llamadas Valentino, que han supuesto una revolución en el enzapatillado, ya que son las que mejor resisten la humedad y por lo tanto las de más larga duración. Poseen un gran hermetismo y no producen ruidos molestos a la hora de digitar. En su contra está que proporcionan un sonido muy directo y menos natural.

   -Zapatillas de piel: Las hay de piel de canguro, de cordero, con resonador o sin él, de diferentes colores... Si se elige un juego de buena calidad y se cuidan bien, se trata de un tipo de material que puede ser bastante duradero. A diferencia de las sintéticas, las zapatillas de piel producen un sonido oscuro e incluso hasta cierto punto apagado. En su contra está que se endurecen con rapidez, produciendo en la digitación ruidos molestos.

   -Zapatillas de goretex: Tienen un buen hermetismo y una durabilidad alta. Proporcionan un sonido rico en matices, pero al igual que ocurre con las de piel, se endurecen con rapidez y eso provoca ruidos al digitar, aunque no pierden su efectividad. También hay que tener en cuenta su elevado precio (Buffet las instala solo en gamas altas).

   -Zapatillas de corcho: Este material se utiliza en algunos clarinetes en la llave 12 (conocida como llave de la octava o del cambio de registro), debido a su gran resistencia a la humedad. Sin embargo no es aconsejable en el resto de llaves, que tienen gran juego, ya que se trata de un material poco elástico.



   En cuanto a la morfología de las zapatillas hay dos tipos: el sistema francés, donde la parte que se inserta en la cazoleta es más estrecha que la parte que tapa el oído; y el sistema de corte recto, que como indica su propio nombre tiene el mismo diámetro tanto en la base como en la parte superior. Este último sistema es muy utilizado en las zapatillas sintéticas.

   En los últimos años también han aparecido zapatillas con resonador metálico, de plástico o de nylon, que mantiene tersa la capa que recubre la zapatilla, evitando vibraciones. 

   Por último, también encontramos diferencias en cuanto al color. Si bien tradicionalmente las zapatillas de clarinete han sido de color blanco, hoy en día encontramos también negras o marrones, especialmente entre las de goretex, las sintéticas o las de piel.

     

miércoles, 17 de junio de 2015

Tipos de zapatillas para saxofón

   Este artículo, que será seguido por otro dedicado a las zapatillas del clarinete, estará centrado en los diferentes tipos de zapatillas para saxofón que existen, tanto por su forma como por los materiales que las componen. La zapatilla es un elemento básico de este tipo de instrumentos, pues su función es la de cerrar los oídos impidiendo que el aire escape. Por eso es muy importante que se encuentren en buen estado si queremos que el saxofón suene como es debido. Incluso se acepta generalmente que según el tipo de zapatillas que tenga nuestro saxofón, el sonido variará, pudiendo tener un matiz más brillante, más  oscuro, más directo o más dulce, en función del enzapatillado que hayamos escogido. 

   En primer lugar tendremos en cuenta que una zapatilla de saxofón consta de cuatro partes: un trozo de cartón redondeado, situado en la parte posterior y que le da firmeza al conjunto; una almohadilla de fieltro para darle espesor y mayor o menos suavidad; un trozo de piel forrando la almohadilla (a la que protege de la humedad) situado en la parte exterior; y por último un resonador metálico o de plástico en el centro, sobre la capa de piel.

   Las zapatillas son siempre circulares y de diferentes tamaños. Obviamente la parte exterior de la zapatilla es la más susceptible de sufrir deterioros que causen problemas a la hora de tocar el instrumento. Así pues, nos encontramos con distintos tipos según el material que recubre la almohadilla. La clasificación en este sentido es la siguiente:

   -Piel de vaca: son las más utilizadas, tienen un color bronceado, producen un sonido muy puro y       repelen bien la humedad.

   -Piel de cabra ,de oveja o de cordero: Las tres tienen unas características muy similares. A pesar de su buena calidad, son poco utilizadas en el saxofón debido a que la suavidad de su textura no las         hace muy aconsejables para los oídos metálicos del saxofón. Es más utilizada en los clarinetes.

   -Piel de canguro: Estas son muy demandadas desde hace unos años, ya que es un tipo de piel ligera y muy resistente. Aunque no repelen la humedad tanto como las de vaca, su dureza hace que a la         hora de sellar los oídos se necesite menos presión sobre las llaves.

   -De origen metálico: Su superficie se encuentra recubierta por una fina capa de oro o plata, por lo   que no absorven la humedad y además son suaves y muy silenciosas, siendo zapatillas de larga           duración.



   Pasaremos ahora a la clasificación del otro elemento exterior que conforma la zapatilla: el resonador. Suele estar en las zapatillas de mayor tamaño y su función es la de sujetar la piel para que se mantenga tersa y así evitar que se produzcan vibraciones Aquí también nos encontramos distintos tipos atendiendo a dos variantes: material y forma.

   Por el material encontramos dos tipos:

  -Resonador metálico: es el preferido por los profesionales, pues se piensa que al ser del mismo material que el tubo, la reflexión del sonido será más homogénea, aunque en esto no hay consenso y hay quien defiende que su influencia en el sonido no es decisiva. Lo que si que parece claro es que producen un sonido más brillante, al menos los de latón. Los de oro, a esa cualidad añaden la de la calidez del sonido, mientras que los de plata producen un sonido más oscurecido. 

   -Resonador de plástico: se han considerado tradicionalmente como de menor calidad, aunque tampoco en esto hay consenso. Proporcionan un sonido más oscuro que el resonador metálico y además tienen la ventaja de no oxidarse.



   Finalmente, por la forma del resonador tenemos algunas variantes. Los resonadores de plástico son todos convexos y sin remache, generalmente marrones (también los hay negros). Los metálicos tienen muchas variantes: convexos sin remache, convexos con remache, planos con remache y estrellados, Estos últimos son la novedad y cada vez están más cotizados, pues proyectan el sonido en múltiples direcciones y con distintos brillos según el material empleado: latón, aluminio, oro, plata o cobre).