Los trabajos que habitualmente se realizan en el taller no suponen grandes desafíos: las revisiones completas o las tareas de mantenimiento general no suelen dejar lugar a dudas sobre el diagnóstico y su resolución. Pero a veces aparecen problemas misteriosos que requieren un poco de trabajo de detective.
Hace poco trajeron al taller un saxofón alto cuyo problema era que las notas graves no funcionaban correctamente. Aunque el instrumento era de una marca de gama baja, presentaba buen aspecto y estaba casi nuevo, pero lo cierto es que las notas más graves del instrumento no sonaban nada bien. Pensamos que seguramente se trataría de algún desajuste o de algún golpe.
Lo primero que hicimos fue revisar el cierre de las zapatillas, pero todo parecía estar correcto. Seguidamente revisamos la llave del Sol sostenido, ya que su mecanismo está conectado a las llaves de la campana y una ligera desalineación de este mecanismo afecta seriamente a las notas graves, pero una vez más, todo estaba en orden. Revisamos también el funcionamiento de las llaves de la octava y no presentaba ningún problema.
Cuando volvimos a probarlo escuchamos un clic que nos puso en alerta. Ese clic sonaba al pulsar la llave de la nota Sol. El corcho amortiguador que debe llevar esta llave en la parte superior se encontraba en su lugar y en perfecto estado, pero el clic sonaba cada vez que la llave subía. Quitamos la llave del Sol, cambiamos el corcho por otro nuevo, engrasamos el mecanismo de la llave de octava y volvimos a probar. El clic seguía ahí cuando la llave subía.
Procedimos a fijar el tubo en su sitio, colocamos el mecanismo y, acto seguido, un rápido soplido reveló un rico conjunto de notas graves que volvían a sonar perfectamente.


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